Probablemente terminaré tildada de amargada y envidiosa por este post. Y no, no odio a los enamorados aunque me irrité la melosería y la intensiadera que manejan. La diatriba que seguirá no es un ataque al sentimiento sino más bien a la falta de intelecto de aquellos sujetos que han seguido la petarda "tradición" de poner un candado en un puente europeo con las iniciales de su pareja y tirar la llave.
A ver, empecemos por la falta de coherencia de la práctica. Se supone que se origina de una de esas sagas mal escritas tipo Crepúsculo que están de moda hoy, sólo que ésta no logró demasiado reconocimiento. Reto a la gente que invade mi Facebook con su candadito a decirme cómo se llama y quién la escribió. Y les cuento, a que no saben, que el libro no tiene más de cinco años, así que no es realmente un clásico. Aparentemente, lo único significativo de la obra fue el "acto de amor" que ahora todos copian.
El mundo tiene tan mala suerte que a pesar de que el libro habla de un puente en Italia, los malos lectores decidieron que la imitación debía hacerse por todas partes. Es así como el pobre Pont des Arts de París ahora está sucio y feo con elementos tan poco estéticos como los candados. Además, los ayuntamientos europeos ahora deben dedicar días enteros a quitar los benditos candados para que los puentes no se caigan.
Todo para que pongan la foto y se juren amor eterno, al menos hasta que corten el candadito al día siguiente o a que lleguen de vacaciones y se aburran del otro. Además, ¿no se les pudo ocurrir otra cosa mejor que un candado? ¿En serio quiere uno estar literalmente "encadenado" a otro por la eternidad? Dejen de contaminar y de perpetuar la imagen del turista imbécil. Hay muchas otras maneras de mostrar su amor, aunque no sean tan visuales como para su profile picture. Al fin y al cabo, es una cosa de dos, y lamentablemente, el número de likes en sus fotos no los hace mejor pareja.
